Asesorías Curriculares
El desarrollo docente —entendido como el proceso transformador mediante el
cual profesionales de distintas
disciplinas adquieren, profundizan y/o actualizan competencias pedagógicas
para enseñar en educación superior—
constituye un componente fundamental para asegurar la calidad de la
docencia universitaria.
Una revisión de la literatura permite argumentar que el fortalecimiento
sistemático de la formación pedagógica
tendría efectos directos en la mejora de las prácticas de enseñanza. Por
ejemplo, existen estudios empíricos
que evidencian que la formación docente promueve una planificación más
coherente con los resultados de aprendizaje,
una mayor integración de metodologías activas y un acercamiento didáctico
que puede prover el aprendizaje profundo
(Jiménez-Hernández, González-Ortiz & Tornel-Abellán, 2020).
En particular, la incorporaciónd e tecnología parece ser un atributo necesario
en este proceso. En efecto, existe
evidencia que indica que un aumento en el uso de estrategias mediadas por
tecnologías enriquecen las experiencias
de aprendizaje y favorecen una docencia más participativa y centrada en el
estudiante (Morales-Morgado et al., 2023).
El impacto de la implementación de programas de desarrollo docente ha sido
descrita en múltiples disciplinas.
Revisiones sistemáticas y metaanálisis reportan mejoras en competencias
pedagógicas, diseño de actividades formativas
y uso de tecnologías educativas, así como cambios en las percepciones
docentes que se traducen en prácticas de mayor
calidad (Cotta et al., 2024). Por otra parte, estudios centrados en programas
de diseño de cursos online reportan
transformaciones en las prácticas docentes y en la percepción de los
participantes, especialmente en contextos híbridos
u online (Slijepcevic & Huang, 2025).
El desarrollo de competencias docentes, incluyendo la competencia digital, es
hoy una demanda importante de los sistemas
universitarios, lo que se refleja en procesos de areditación. La literatura resalta
que los marcos formales de evaluación
de competencias —tanto pedagógicas (De Pro & Ponce, 2021) como
digitales (Buils et al., 2022; Basilotta-Gómez-Pablos
et al., 2022)— permiten orientar la formación docente institucional, apoyar la
coherencia curricular y responder a los
desafíos de la enseñanza híbrida y virtual.
A pesar de esta relevancia, muchas instituciones carecen de unidades
consolidadas o recursos internos para diseñar e
implementar políticas sistemáticas de desarrollo docente. En este contexto, la
oferta de ILLUS surge como una respuesta
académica sólida para acompañar procesos institucionales, ofreciendo
servicios especializados basados en evidencia y
alineados con modelos educativos diversos en Chile y en el extranjero.